Tierra seca

Se levantó de la cama y  se puso las zapatillas. Y como salido del sueño que no había conseguido conciliar se dirigió al salón. Todas las puertas y ventanas de la casa se encontraban cerradas para aliviar el bochorno que reinaba a primera hora de la tarde, tiempo que los inquilinos aprovechaban para esquivarlo haciendo la siesta. Sin embargo, a Alex, le costaba conciliar el sueño a esas horas: su energía, propia de su temprana edad, no se veía aplacada por el rigor de la temperatura ambiente.  Todo lo contrario les ocurría a sus abuelos, Alfredo y Carmen, que justo en ese momento dormían plácidamente.

Con la certeza de que no les iba a despertar desbloqueó los cerrojos y abrió la puerta. Afuera no se oía nada, parecía que el calor hubiera enmudecido el mundo. La  tierra de los campos, seca y agrietada, confería al paisaje un aspecto desértico. No tardó en ver como una cucaracha buscaba refugio bajo tierra a través de una de esas aberturas. En ese instante se percató de que ni las hormigas eran capaces de trabajar bajo esas condiciones. Con este pensamiento en la cabeza, y con paso lento y constante, Alex decidió buscar refugio también y se dirigió hacía el riachuelo.

Éste se encontraba al fondo de un pequeño barranco al que se accedía por un sendero de desnivel considerable. Al llegar oyó el frescor que emana el agua cuando golpea las piedras y da pequeños saltos. Se sentó al borde del riachuelo, se quitó las zapatillas, y metió los pies dentro. Alrededor de sus pies una manada de renacuajos buceaban buscando comida, o eso fue lo que Alex pensó. En esas condiciones es más fácil buscar comida, seguro que si las hormigas pudiesen bucear también estarían trabajando a estas horas, se agregó a sí mismo. Instante en el que una abeja se posó en una de sus rodillas flexionadas. Impertérrito la observo con mirada desafiante – el sonido del riachuelo cobró su mayor sentido-. La abeja se cansó de explorar su muslo y se detuvo en la parte externa del mismo. Le picó.

Alex no movió ni un músculo de la cara, tampoco emitió ningún sonido quejumbroso. Sólo el movimiento reflejo de la pierna podía describir lo que pasó. Sin levantarse cogió un poco de barro de la orilla y lo froto suavemente sobre la picadura. No lo sabes, pero vas a morir por lo que has hecho, le dijo en silencio a la abeja mientras ésta se alejaba.

Se levantó y con los pies mojados y descalzos se dirigió al cañaveral que había a sus espaldas. Sacó una navaja que siempre llevaba consigo desde que se la regaló Alfredo, e hizo lo que tantas otras veces ya había hecho. Rompió una caña seca y, con la navaja, la afiló y lijó hasta convertirla en lanza.             Y es que en muchas ocasiones tuvo que defenderse de vaqueros que intentaban apropiarse de sus tierras.

Ya con los pies secos se enfundó las zapatillas, y con el arma en la mano emprendió el camino de vuelta a casa.

Si un observador hubiese estado viendo la escena en ese instante, hubiese visto a un adolescente de pelo castaño claro, rizado, largo y descuidado. Con ojos azules de mirada perdida. Delgado hasta poder distinguir perfectamente cada una de sus costillas. Con bañador y zapatillas como único atuendo, y con una caña afilada en su mano izquierda, caminando sobre tierra seca y rescrebajada. El observador hubiera podido concluir tajantemente que se trataba de una aparición fantasmal.

Alex entro en la casa y cerró la puerta echando ambos cerrojos. Se dirigió a la cocina, dejó la lanza apoyada en la pared y sacó agua fresca del pozo. Se bebió dos vasos seguidos prácticamente sin respirar. Cogió el arma de nuevo y encaminó sus silenciosos pasos hacia la habitación donde sus abuelos todavía dormían. Alfredo dormía boca arriba y Carmen de costado. Se quedó de pie junto a la cama, observándoles. Empuñó la lanza con las dos manos, la elevo por encima de su cabeza y con todas sus fuerzas la clavó en el estómago de Alfredo.

Sangre y gritos empañaron el silencio. Súplicas y llantos ensayados en las horas muertas de la destrucción irrumpieron en el sueño.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s